
El refrigerante es el fluido que transporta el calor dentro de un sistema de refrigeración: lo absorbe en el evaporador al evaporarse y lo cede en el condensador al condensarse. La elección del refrigerante condiciona la eficiencia del equipo, su seguridad, el coste de mantenimiento y su cumplimiento normativo durante toda su vida útil. En las últimas décadas el sector ha pasado por varias generaciones de refrigerantes, impulsadas sobre todo por razones medioambientales.
De los CFC a los refrigerantes naturales
Los refrigerantes se agrupan en familias según su composición química:
- CFC (clorofluorocarbonos), como el R12: dañan gravemente la capa de ozono y están prohibidos desde hace años por el Protocolo de Montreal.
- HCFC (hidroclorofluorocarbonos), como el R22: menor impacto sobre el ozono, pero también eliminados progresivamente.
- HFC (hidrofluorocarbonos), como el R134a o el R404A: no dañan el ozono, pero muchos tienen un potencial de calentamiento global elevado.
- HFO (hidrofluoroolefinas) y sus mezclas, como el R1234yf o el R449A (mezcla HFC/HFO): GWP muy inferior al de los HFC tradicionales.
- Refrigerantes naturales: R290 (propano), R600a (isobutano), R744 (CO2) y R717 (amoníaco).
GWP y ODP: los dos indicadores clave
El ODP (potencial de agotamiento del ozono) mide la capacidad de una sustancia para destruir el ozono estratosférico; los HFC, HFO y refrigerantes naturales tienen ODP cero. El GWP (potencial de calentamiento global) compara el efecto invernadero de un kilogramo de refrigerante con el de un kilogramo de CO2 a lo largo de 100 años. El R404A, muy usado durante años en baja temperatura, tiene un GWP cercano a 3.900; el R134a y el R449A, en torno a 1.400; mientras que el R290 y el R600a tienen un GWP de apenas unas pocas unidades y el R744 tiene, por definición, GWP 1.
Por este motivo, normativas como el Reglamento europeo de gases fluorados (F-gas) y la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal establecen una reducción progresiva del uso de HFC de alto GWP, además de restricciones de comercialización en equipos nuevos y obligaciones de control de fugas. Los detalles y plazos varían según el país, por lo que conviene revisar la normativa local vigente.
Refrigerantes habituales y sus aplicaciones
- R134a: HFC de media temperatura, aún presente en muchos equipos existentes.
- R404A: HFC de baja y media temperatura, en retirada por su alto GWP.
- R449A: mezcla de sustitución del R404A en instalaciones centralizadas y unidades condensadoras.
- R290 (propano): excelente rendimiento termodinámico; muy extendido en muebles frigoríficos autónomos con cargas pequeñas.
- R600a (isobutano): adecuado para equipos pequeños, como refrigeradores domésticos y algunas vitrinas.
- R744 (CO2): no inflamable y de GWP mínimo; utilizado en centrales transcríticas de supermercados, con presiones de trabajo muy altas.
- R717 (amoníaco): muy eficiente, pero tóxico; reservado a la refrigeración industrial con personal especializado.
Clases de seguridad e inflamabilidad
La norma ISO 817 (y su equivalente ASHRAE 34) clasifica los refrigerantes por toxicidad (A = baja, B = alta) e inflamabilidad (1 = no inflamable, 2L = ligeramente inflamable, 2 = inflamable, 3 = altamente inflamable). El R134a, R404A, R449A y R744 son A1; muchos HFO son A2L; el R290 y el R600a son A3; y el amoníaco es B2L. Los refrigerantes A3 se usan con cargas limitadas por norma (por ejemplo, según EN 60335-2-89 para muebles comerciales) y con componentes eléctricos diseñados para evitar fuentes de ignición. Su manipulación debe realizarla siempre personal cualificado.
Cómo elegir el refrigerante adecuado
Al seleccionar un equipo conviene valorar varios factores:
- Normativa local sobre GWP y restricciones futuras.
- Tipo de instalación: equipo autónomo, unidad condensadora o central.
- Rango de temperatura (refrigeración o congelación).
- Disponibilidad de técnicos formados y de repuestos en la zona.
- Eficiencia energética y coste total a lo largo de la vida útil.
Para un supermercado, la tendencia es clara: equipos autónomos con refrigerantes naturales y centrales de CO2 o mezclas de bajo GWP en instalaciones remotas. Antes de comprar, revise siempre la ficha técnica: los muebles de FROSTECH, por ejemplo, indican el refrigerante, el tipo de desescarche y la clase climática en los datos técnicos de cada modelo.


















